Venid y Ved
Juan 1:29-42
21 de junio de 2026/PIBG/12:00 hrs
Nuevamente quiero dar gracias a Dios y a muchos de ustedes que dispusieron tiempo para compartir literatura el jueves pasado…
Hace ocho días terminé el mensaje diciéndoles que una persona que asistió a la campaña “Hay esperanza”, después de 27 años, vino a nuestro templo y no tuve el cuidado de atenderlo con toda mi atención, ni pedí sus datos para seguir en contacto con él.
Este es uno de los errores más comunes que cometemos los cristianos en particular y las iglesias: no tenemos cuidado de dar seguimiento a los nuevos creyentes
La orden del Señor es “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. Pero también es “hacer discípulos”.
En el evangelio de Juan podemos leer el encuentro del Señor con algunos varones, Jn.1:35-42
I. La invitación: venid y ved
1. Este fue un principio del discipulado que realizaba el Señor: deben venir y ver. En otras palabras: deben estar conmigo, andar conmigo, vivir conmigo, acompañarme a todas partes al seguirme
2. Como si él dijera: En ese acompañamiento verán cómo me desenvuelvo, cómo vivo, cómo me comporto de manera cotidiana; en pocas palabras, observarían el estilo de vida que tengo.
3. Así que en ese ir y ver pudieron conocer la identidad y la autenticidad del Cordero de Dios, pues así lo anunció Juan el Bautista
4. El Señor es el que nos muestra con su vida cómo debe ministrarse a un nuevo creyente y cómo debe cuidarse un discípulo.
5. Con su ejemplo como rabino nos muestra qué es un discípulo, quién es un discípulo, qué hace, cuáles son sus características.
6. Es sumamente importante que observemos que él nos muestra qué es hacer discípulos, cómo se discipula, cuándo y dónde.
7. En la persona del Señor Jesús está el modelo perfecto de rabino, maestro, discipulador
8. Por ello, años después, pudieron decir con toda certeza y claridad quién era él.
II. La imitación: Ven y ve, 1:46
1. El evangelio registra que Andrés era uno de los dos que fueron y vieron. Al otro día dejando al Señor encontró a su hermano y esto fue lo que le dijo: Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que, traducido, es el Cristo).
2. Andrés reconoció la identidad de Jesús de Nazaret; ese era su nombre, pero su identidad, su naturaleza, era el Mesías, el Cristo.
3. Bastó una sola noche de verlo y de escucharlo para que concluyera esto; claro, el Espíritu Santo tuvo que revelárselo, pero él no fue lento y perezoso para ir en pos de él.
4. Bastó que escuchara a su maestro Juan decir: “He aquí el Cordero de Dios”, para dejarlo a él y seguir a Jesús.
5. Nuestro deber como creyentes maduros es volvernos discipuladores. Esto no se puede esperar de uno que no ha dado fruto de madurez, de piedad y santidad,
6. Es decir que uno, dos o tres nuevos creyentes les compartamos nuestra forma de vivir.
7. Otros deben venir y ver cómo vivimos, cómo seguimos al Señor, cómo nos comportamos de manera cotidiana en todo tipo de situación o circunstancia.
8. Uno de los diáconos de la IBHE en Vta. recibió el testimonio del evangelio por primera vez en su vida de parte de su jefe creyente
Su jefe era el administrador de unos departamentos donde él trabaja en la cuadrilla de mantenimiento.
El hermano diácono me contó que su jefe le testificó del evangelio, pero lo que más le impactó fue que lo invitara varias veces a su casa a comer. Él dijo: “Lo vi ponerse un mandil, ayudar en la cocina y después de terminar lavar los platos y vasos”.
El diácono le dijo: “¿No le da pena hacer lo que hizo?”, a lo que respondió: “Como cristiano, era su compromiso ayudar a su
esposa, porque la amaba”.
Fue y vio, no solamente oyó, sino que vio su forma de vivir, su forma de ser con su esposa y sus hijos.
9. Debemos ser intencionales en que conozcan cómo vivimos, cómo nos comportamos en casa y fuera de casa si queremos discipular a alguno.
10. En esta narración de Juan, vemos al Señor con dos que vinieron a él. Luego fueron más y de esos escogió a doce, pero aun dentro de estos doce, volvió a tener tres en particular.
11. Considero que un discipulado de 1 a 1 es el indicado, pero puede ser un discipulado de cuatro: el guía y otros tres más.
12. Estar con uno o con tres provee el entorno propicio donde se dan los elementos necesarios para la transformación y el crecimiento hacia la madurez en Cristo.
13. Con ese único discípulo o con los tres podemos ser más cercanos, muy cercanos, y ellos pueden aprender, como dice Gregory J. Ogden en uno de sus libros
La multiplicación: Se anima a los que enseñamos a que enseñen a otros.
Relación: Se puede desarrollar una confianza profunda que logra cambiar vidas
Confrontación: Se puede decir la verdad con amor si alguien no está viviendo de forma adecuada
Incorporación del mensaje bíblico: Que yo lo interpreto como la enseñanza bíblica que llega a ser aplicada o incorporada en la vida para vivir una vida cristiana.
Disciplinas espirituales o instrucción: Practicar los hábitos que llevan a la intimidad con Dios y al servicio a los demás.
14. Pero creo que todos nosotros somos conscientes de que no estamos haciendo esto, tal vez ni siquiera lo estamos intentando porque nosotros no fuimos discipulados.
15. Entoces, ¿Cómo es que hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo me he mantenido hasta este tiempo? Por la gracia de Dios, porque el Espíritu Santo lo ha hecho.
16. Pero si hubiéramos sido discipulados, si hubiéramos tenido un hermano mayor que nos guiara, seguramente cada uno tendría uno o tres discípulos.
17. Considere esta pregunta: ¿Qué porcentaje de éxito y supervivencia le daría a una empresa o una organización en la que el 20 % de sus miembros son los que hacen el trabajo, mientras que el 80 % eligen si participan o no? Esa organización en poco tiempo dejaría de existir.
18. ¿Qué porcentaje de la PIBG estaremos discipulando?
19. Si la iglesia simplemente tuviera un origen humano, sería una organización sin ningún tipo de esperanza ni de futuro, pues nadie quisiera invertir en ella, pues el 80% de “sus empleados” deciden no participar.
20. Pero la iglesia ha sido, es y seguirá siendo por el plan de Dios, por la obra del Señor Jesucristo y por la presencia del Espíritu Santo.
21. La PIBG y otras muchas iglesias ya hubiéramos desaparecido si su desarrollo, crecimiento, fortaleza, pertinencia y relevancia dependieran de lo que hacemos la mayoría, pero no depende de lo que hace la mayoría, ni tampoco de lo que hace la minoría.
22. La iglesia depende enteramente del Señor; él dijo: Sobre esta roca edificaré mi iglesia. Él es quien la edifica, no los hombres.
23. La Biblia lo enseña así, dice: Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. 1Co. 3:6-7
24. La iglesia ha sido, es y seguirá siendo hasta la segunda venida del Señor, el instrumento de Dios para redimir el mundo.
25. Por ello tenemos la confianza absoluta de que nuestro Señor la limpiará y restaurará para que cumpla el propósito por el cual la diseñó y la fundó:
a) Id y haced discípulos, Mt.28
b) Id y predicad el evangelio, Mr. 16
c) Que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones; Lc.24
d) Como me envió el Padre, así también yo os envío. Jn.20:21
e) Pero recibiréis poder cuando… y me serés testigos…Hch. 1
Conclusión:
Doy gracias a Dios porque despertó en una de las hermanas de la iglesia el deseo de discipular; claro, por la distancia entre ellas y sus actividades, por el momento están teniendo un estudio bíblico virtual a la semana.
Pero ese es el propósito, compartir su vida con una hermana que es nueva en la fe. Empezó ella y ahora son tres y un varón que están listos a hacerlo.
Cada discípulo de Cristo que se encuentra aquí tenemos la responsabilidad de hacer discípulos. Esto, como el evangelismo, es ineludible.
Cada uno de nosotros debemos orar pidiendo a Dios que su Espíritu nos haga capaces de discipular. Si queremos hacerlo y no sabemos cómo, por favor, hable con alguno de los pastores.
¿Pero será posible que entre nosotros haya alguien que quiera ser discípulo del Señor? ¿Habra uno que esté dispuesto a seguirle después de creer en él?


