Ahora que hemos leído el Salmo 108, me gustaría llamar su atención sobre el versículo número uno: «Mi corazón está dispuesto, oh Dios; Cantaré y entonaré salmos; esta es mi gloria.» Qué declaración tan importante de parte de David. ¡Mi corazón está dispuesto, oh Dios! Con un corazón dispuesto se puede estar dispuesto para cualquier otra cosa. Porque dónde está el tesoro -y en este caso aplicado a ...


